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Exposición Philippe Halsman ¡Sorpréndeme!

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Es posible visitar la exposición en el CaixaForum de Madrid hasta el 26 de marzo de 2017 por un precio de 4 euros.

Gracias a la familia Halsman, quien ha permitido el acceso a sus archivos, ha sido posible reconstruir por primera vez los procesos creativos del fotógrafo desde sus comienzos en París hasta su etapa neoyorquina. La exposición cuenta con una selección de más de 300 fotografías y se divide en cuatro partes, con una introducción dedicada a los años que Halsman pasó en París, pues su obra temprana ya presagiaba los intereses y temas que desarrollaría a lo largo de su carrera. Las otras tres partes se corresponden con su periodo estadounidense y cada una de ellas presenta una característica de la obra de Halsman: sus muy celebrados retratos de famosos –especialmente los de Marilyn Monroe–, su interés por las puestas en escena –entre ellas, las colaboraciones con personajes célebres y sus proyectos personales, como su famosa jumpology– y, por último, el impresionante repertorio de “ideas fotográcas” que desarrolló junto con Salvador Dalí a lo largo de más de treinta y siete años, entre las que cabe destacar el libro Dalí’s Mustache.

Con la respuesta de Diáguilev en mente, el fotógrafo se lanzó al diseño de guiones imposibles. Su dominio de la técnica le allanaba el camino para dar a conocer las posibilidades creativas del medio fotográco, que llevó al límite en su colaboración con Salvador Dalí, donde el pintor plasmó sus ideas dentro del ámbito de la fotografía.

Durante toda su carrera, Philippe Halsman fue un enérgico defensor de la fotografía. Cuando esta se vio amenazada por la llegada de los medios de comunicación de masas como la televisión, Halsman estuvo a la altura del reto, haciendo de la fotografía una fuerza a tener en cuenta dentro del mundo del espectáculo gracias a su imaginación

Halsman hablaba frecuentemente en público y siempre reivindicaba el potencial creativo aún inexplorado de la fotografía, y citaba constantemente la anécdota de Jean Cocteau a propósito de su encuentro con Serguéi Diáguilev. Cuando el joven poeta y cineasta preguntó al fundador de los Ballets Rusos qué podía hacer para colaborar con él, Diáguilev le respondió:“¡Sorpréndeme!”. Aún hoy, ese imperativo simboliza los nuevos desafíos de la fotografía de posguerra, en los que Philippe Halsman desempeñó un papel protagonista.

 




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