publicidad

La fotografía de moda está de luto

Bill_Cunningham_at_Fashion_Week_photographed_by_Jiyang_Chen

El pasado domingo 26 falleció Bill Cunningham a los 87 años. El maestro de fotógrafos murió en Manhattan tras una carrera brillante fijando su objetivo en lo excéntrico. Sus modelos lo recuerdan como una rara avis de la fotografía de moda, un hombre humilde y perfeccionista.

Se introdujo en el oficio con una formación autodidacta. La fama le llegó en 1978 con Greta Garbo, a la que tomó una fotografía con un abrigo de nutria. La actriz se había convertido en una rica ermitaña y la prensa estadounidense vio en Cunningham a un artista.

The New York Times le abrió sus puertas, y allí se quedó durante décadas con la columna On the Street, en la que retrataba a grandes figuras de la moda, pero también a creadores autóctonos y personajes originales de a pie. A pesar de labrarse un nombre, Bill Cunningham siguió fiel a sus costumbres. Destacaba por desplazarse en bicicleta y vestir con una chaqueta sobria de color azul.

Durante los años 50 confeccionó sus propios sombreros, en los 70 defendió los derechos del colectivo gay, más tarde luchó por la causa de los enfermos de VIH, y en 2010 se realizó un documental sobre su persona: Bill Cunningham New York.

Para mantener su objetividad, se le conocía por evitar la comida y la bebida gratuitas en las galas que frecuentaba. Mantenía la premisa que defendió en una entrevista: “El dinero es lo más barato. La libertad es lo más caro”.




No hay comentarios

Añadir más