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La historia detrás del ganador del Wildlife Photographer

© Tim Laman_Wildlife Photographer of the Year_ The Wildlife Photojournalist Award_ Story_ Motherless

El premio le fue concedido por una historia contada en tan sólo seis imágenes, que son juzgadas por su poder para contar historias en su conjunto, así como su calidad individual.

MIENTRAS EL BOSQUE SIGA EN PIE

Para los orangutanes puedan sobrevivir como especie salvaje lo más importante es proteger lo que queda del bosque.  Pero la mayoría de los orangutanes del Borneo de Indonesia (Kalimantan) viven en áreas no protegidas. Con lo cual, su vida como especie salvaje se ve amenazada debido al paulatino incremento de la tala de árboles, debido a las plantaciones de aceite de palma, a las concesiones de pulpa de papel y a los grandes incendios. El incremento de la muerte de orangutanes, poblaciones enteras con hábitos sociales distintos, forma parte de una historia más grande de expansiones de grandes multinacionales y consecuencias para el medioambiente que afectan incluyo a la gente de la zona. Para Tim Lam el gran reto era revelar los hábitos de vida y el comportamiento social de los orangutanes realmente salvajes, algo que nadie había hecho hasta ahora. A la vez, quería dejar testimonio de la gran deforestación.

© Tim Laman_Wildlife Photographer of the Year_ The Wildlife Photojournalist Award_ Story_ Entwined Lives

© Tim Laman. Wildlife Photographer of the Year

 

VIDAS ENTRELAZADAS

Suele haber una higuera en algún lugar, incluso en zonas donde otras frutas escasean.  Esto hace que los higos sean un alimento fundamental para los orangutanes, que a su vez dispersan las semillas. De las más de 50 especies de higuera en el Parque Nacional de Gunung Palung de Kalimantan Occidental, aproximadamente 20 son de “higo estrangulador”‘. Éstos germinan en la copa de un árbol huésped y entrelazan sus raíces hacia abajo. Los orangutanes construyen mapas mentales de dónde y cuándo encontrar árboles frutales. Pero a menudo viajan durante tramos muy largos de rama en rama, lo que hace muy difícil predecir dónde estarán los orangutanes.  Excepcionalmente, este árbol de 30 metros de árbol tenía sólo una ruta de acceso, que era a través de las raíces de la higuera estranguladora. Tim pasó tres días colocando las cámaras en el árbol, con la suposición de que el joven orangután macho que había visto alimentándose volvería. A medida que el mono trepaba por la raíz, Tim consiguió la imagen que siempre había soñado, combinando una perspectiva única con una vista en gran angular para destacar así la relación entre el orangután y su bosque.

GoPro Hero4 Black; 1/30 segundos a f2.8; ISO 231.

© Tim Laman_Wildlife Photographer of the Year_ The Wildlife Photojournalist Award_ Story_ When mother knows best

© Tim Laman. Wildlife Photographer of the Year

 

LAS MADRES SABEN QUÉ HACER

Generalmente los orangutanes son solitarios, pero pasan tiempo juntos cuando sus caminos se cruzan en la selva, momentos de una actividad social intensa en los que posiblemente realizan intercambios de información. Para los especímenes más jóvenes sus madres son su principal fuente de conocimiento. Tim pasó tres semanas siguiendo a diario a esta orangutana de Borneo y a su cría de un mes en el Parque Nacional de Gunung Palung, Kalimantan Occidental. Él la conocía desde que era un bebé, y aunque es un animal salvaje estaba acostumbrada a que la siguieran. Tim quería mostrar hasta qué punto son curiosos los orangutanes jóvenes. En este caso, intentando ver las flores de Fordia que su madre estaba comiendo. Los jóvenes permanecen con sus madres durante más de diez años y por lo tanto este joven tendrá tiempo de aprender cómo su madre hace las cosas. “Para que los orangutanes no pierdan su vasto conocimiento sobre cómo sobrevivir en la selva es vital que las diferentes poblaciones con sus distintos modos de comportamiento vivan protegidos en el entorno salvaje”, expresó Tim Laman.

Canon EOS-1D C + 200-400 mm f4 lente; 1/30 seg a f5.6; ISO 2500.

© Tim Laman_Wildlife Photographer of the Year_ The Wildlife Photojournalist Award_ Story_ Motherless

© Tim Laman. Wildlife Photographer of the Year

 

SIN MADRE 

Cuando los incendios forestales arrasaron Borneo en 2015, los orangutanes que fueron expulsados ​​de los bosques y en plantaciones de palma de aceite y asentamientos entraron en conflicto con la gente. Si las hembras son asesinadas, generalmente debido a la tala de bosques, sus bebés se mantienen ilegalmente como mascotas o son vendidos. Este huérfano de meses de edad, se mantuvo como mascota en un pueblo en Kalimantan Occidental, y se informó a las autoridades. Aquí está siendo confiscado por el Dra. Ayu, un veterinario de International Animal Rescue, para ser llevado a un centro de rehabilitación. Ella está usando una máscara para prevenir la transmisión de cualquier enfermedad al bebé, que está tratando de aferrarse a su estetoscopio. En la naturaleza, los bebés son amamantados durante cuatro o cinco años, y el promedio de tiempo entre una cría u otra es de siete a ocho años – más largo que en cualquier otro mamífero. Por lo tanto, aunque este niño será cuidado, será difícil para él aprender todas las habilidades necesarias para sobrevivir en la naturaleza, las habilidades que normalmente aprendería de su madre.

Canon EOS 5D Mark III + 16-35 mm f2.8 a 16 mm; 1/8000 seg a f4; ISO 2500.

© Tim Laman_Wildlife Photographer of the Year_ The Wildlife Photojournalist Award_ Story_ Road to destruction

© Tim Laman. Wildlife Photographer of the Year

 

CAMINO A LA DESTRUCCIÓN 

En Borneo y Sumatra, el fenómeno climático El Niño volvió la estación seca en 2015 una sequía, y provocó extensos incendios fuera de control, lo que hizo que hubiera mucha temperatura y una gran nube de humo en toda la región.  Los hábitats de orangutanes dentro de las reservas protegidas, así como los que están fuera, fueron diezmados, ya que más de 21.000 kilómetros cuadrados de bosque se quemaron. Tim utilizó un dron para explorar la zona de selva destruida en los alrededores del Parque Nacional de Gunung Palung, Kalimantan Occidental. La selva, probablemente, había sido quemada intencionadamente para liberar espacio y poder producir aceite de palma. Esta misma situación se sigue produciendo para conseguir plantar más palmeras, lo que sigue destruyendo el hábitat de los orangutanes. “Cada uno de los miles de incendios que han tenido lugar en Sumatra y Borneo durante el último año han sido originados por el hombre, muchos de ellos deliberadamente. Cada uno de ellos podía haberse prevenido con más educación, mejor control del fuego y mejores fuerzas de seguridad”, señaló Tim.

DJI Phantom 3 Pro + cámara DJI FC300X; 1/640 segundos a f2.8; ISO 200.

© Tim Laman_Wildlife Photographer of the Year_ The Wildlife Photojournalist Award_ Story_ Pursued by fire

© Tim Laman. Wildlife Photographer of the Year

 

PERSEGUIDO POR EL FUEGO 

En la orilla del río, un orangután y su hijo buscan refugio del bosque en llamas. Tim los fotografió a través de un denso humo desde un barco en el río Mangkutup en Kalimantan Central, Indonesia Borneo. A pesar de que llevaba una máscara a lo largo de su estancia en la región, sufrió irritación pulmonar, que le duró varias semanas. Los incendios que afectaron a gran parte de Indonesia en 2015 dañaron o destruyeron grandes extensiones del hábitat de los orangutanes de Borneo e incluso de los más raros orangutanes de Sumatra (población 6.600), en una situación más precaria todavía. En algunas áreas, el suelo de turba del bosque se prendió y ardió durante días o semanas. El calor y la alteración condujeron a un gran número de orangutanes a salir de la selva, incrementando aún más su conflicto con los humanos. Mientras tanto otros se están muriendo de hambre poco a poco, atrapados en pequeños espacios de los bosques que han ido reduciendo su tamaño debido a las plantaciones para aceite de palma.

Canon EOS 5D Mark III + óptica 24-105 mm f4; 1/750 segundos a f4.5; ISO 1250.

© Tim Laman_Wildlife Photographer of the Year_ The Wildlife Photojournalist Award_ Story_ End of the line_

© Tim Laman. Wildlife Photographer of the Year

 

¿EL FINAL DEL CAMINO?
Los centros de rescate como este, que está en la Instalación Internacional de Rescate Animal en Ketapang, Kalimantan Occidental, en el Borneo de Indonesia, informaron de una gran afluencia de orangutanes huérfanos como consecuencia de los incendios en 2015. Los cuidadores hacen un trabajo magnífico, en este caso están transportando en unas carretillas a unos orangutanes de Borneo de uno y dos años de edad, para llevarlos a la selva y que jueguen y aprendan algunas de las habilidades necesarias para su supervivencia. Cada orangután representa una hembra asesinada por cazadores furtivos. La pérdida de estas hembras tiene un efecto devastador sobre las poblaciones salvajes, y así cada joven también simboliza la pérdida de las generaciones futuras. Estos niños tienen la suerte de estar vivos. Sus posibilidades de vivir de forma más salvaje son remotas – Solo una pequeña parte de los miles de orangutanes rescatados se consigue que vuelva a vivir de forma salvaje con éxito. La cautividad puede salvar a los individuos, incluso preservar las reservas genéticas, pero estos bebés carecen de los conocimientos que deberían haber adquirido de sus madres. Sin ello, aunque pudieran volver a la selva su supervivencia es incierta.

Canon EOS 5D Mark III+ objetivo 24-105 mm f4 1/1000 en f4; ISO 2500.




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